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Cuatro años después... Local social de Béjar destrozado y el ayuntamiento devolviendo subvenciones.

(Moratalla, 4 de febrero de de 2013).

El 21 de octubre de 2012 la Secretaría de Turismo de la Comunidad autónoma exige al ayuntamiento la devolución de los pagos realizados en 2006 y 2007 de la subvención concedida para la construcción de una hospedería en la pedanía del Campo de Béjar, justo encima del local social que, por aquel entonces estaba funcionando. El importe total de la subvención asciende a 480.000 euros y la Comunidad está exigiendo al ayuntamiento que devuelva, para empezar, 230.000 euros, más los intereses legales.

El ayuntamiento de Moratalla firmó un convenio con la Comunidad en el año 2006, siendo alcalde Antonio García Rodríguez, con el voto en contra de Izquierda Unida y la abstención del PSOE, con Juan Llorente a la cabeza. Posteriormente, en 2007, fue Llorente, ya como alcalde, quien defendió la aprobación del proyecto de la obra y ya coincidieron en la votación el PSOE y el PP, en ese momento en la oposición.

Sin embargo, el proyecto aprobado no cumplía con lo establecido en el Plan General de Moratalla ni con disposiciones de rango autonómico y nacional, ya que el edificio entraba en una vía pecuaria (el cordel de Cehegín) y se introducía en la zona de reserva establecida para una carretera autonómica de tercer orden. Sin embargo los técnicos "competentes" informaron favorablemente su aprobación y se contrataron las obras.

Cuando Izquierda Unida pone de manifiesto ante el alcalde esta situación, en el pleno de 29 de enero de 2009, el alcalde anuncia la paralización de la obra, pero no es así. Las obras continúan y se levanta la estructura metálica del tejado y se colocan las chapas.

Pero el dinero no está en las arcas municipales y la empresa para la obra.

El gobierno del PSOE deja pasar el tiempo ignorando los requerimientos de Medio Ambiente y Carreteras para que proponga una solución a los problemas de ilegalidad de las obras.

Cuatro años después, nos encontramos con un local social destrozado, los ciudadanos del Campo de Bejar se han quedado sin la única instalación comunitaria que tenían, se han tirado a la basura varios cientos de miles de euros y, según parece, no hay nadie que sea responsable.